Fuera de estación

30/01
Yoko Ono escribió en su libro Grapefruit –pomelo- (1964) una pieza acuática. Puso: “Robar la luna del agua con un balde. Seguir robando hasta que no se vea la luna en el agua” y yo pienso que escribió lo que podría ser la mejor definición de la vida –los desafío a redoblarla sin acudir al cuento del condenado a muerte que tuvo la osadía y pertinencia, en esa sola aquella noche que le dieron para describir en un grano de arroz lo que la vida es, de decir: todo pasa. Les digo que sin acudir a esa versión porque esa versión ya me la contaron. Me parece: de a ratos resignada; de a ratos, obvia; de a ratos: falta de magia. Soñar con el mañana para que pase lo malo de este tiempo es matar el presente y tiene un rasgo ansioso; decir que pasa incluso la vida… y… bueno: sí… y si todo pasa al modo en que todo ocurre, ¿cuál es la ilusión o la sorpresa?-. Prefiero… prefiero robar la luna del agua por ejemplo: hoy. Que está tan hermosa…
También encontré otra escritura: Pieza de nieve. “Pensar que está cayendo nieve. Pensar que está cayendo nieve en todas partes, todo el tiempo. Al hablar con una persona, pensar que la nieve está cayendo entre ambas. Dejar de conversar cuando se piensa que la persona está cubierta de nieve”. Me pareció la mejor meditación guiada… La poderosa imagen de lo que deja de hacernos: pensar, acalorar, encolerizar, colorear.
Ver la nieve caer…
Y que cualquier estrago del mundo quede debajo.
Eso, encuentro esta noche… Mientras la luna está por completarse mañana…

Hallazgo fortuito –no tanto- y maravilloso de esta fruta fuera de estación.

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